La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) refleja una nueva dimensión de la empresa preocupada en su sostenibilidad y no tanto en el corto plazo. Una triple visión -económica, social y medioambiental- que prima el desarrollo sostenible.

sábado, 31 de enero de 2009

La cosecha de África se siembra en Europa

Artículo de Ana Carbajosa en El País (26-01-2009)
Los países ricos llevan décadas inyectando miles de millones de euros a los países pobres en forma de ayuda al desarrollo con resultados claramente insuficientes: más de mil millones de personas viven en la pobreza extrema y las proyecciones indican que cada vez serán más a los que les cueste satisfacer sus necesidades energéticas diarias. Son muchas las voces que piden un aumento de la ayuda para paliar esta situación pero también las que sostienen que además de la cantidad de ayuda hay que revisar la calidad de la misma. "Las políticas están claramente equivocadas porque sigue aumentando el número de personas que se mueren de hambre. Las tierras están ahí [en los países en desarrollo] y el potencial de producción también. Es un problema político". Quien lo dice no es la portavoz de una pequeña ONG ultracrítica, sino Soraya Rodríguez, secretaria de Estado de Cooperación, convencida de que hay que dar un vuelco a la situación.
El cambio más urgente, dice, pasa por apoyar la producción agrícola. A pesar de que el 75% de personas pobres de los países en desarrollo vive en zonas rurales y depende de la producción agrícola, las ayudas internacionales a la agricultura han caído en picado durante los últimos 20 años. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico (OCDE) indica que a mediados de los años ochenta, los países desarrollados destinaban cerca del 20% de la ayuda a la agricultura. Ese porcentaje rondaba el 7% en 2007 para el caso de la ayuda bilateral. La multilateral ha sufrido una evolución semejante en las dos últimas décadas. A la deficiente ayuda de la comunidad internacional hay que sumarle la falta de inversión por parte de los Gobiernos locales: en 2004, apenas un 4% de su gasto público, según el Banco Mundial.
Desde hace años la situación va a peor, pero fue la revuelta del hambre del año pasado la que hizo saltar las alarmas y la que ha provocado que ahora los políticos se replanteen la manera de actuar. Porque cuando los precios del arroz, del trigo y de la leche se dispararon, millones de empobrecidos de medio mundo dejaron de poder comprar estos alimentos. No pudieron tampoco echar mano de sus cultivos o de las cosechas de sus vecinos, simplemente porque no existían. Quedaron a la intemperie y según la jerga especializada, su "seguridad alimentaria" dejó de estar garantizada.
El Gobierno español tratará de revertir esta tendencia mañana en Madrid junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, y cientos de ministros, expertos, miembros de ONG y de empresas durante la llamada "reunión de Alto nivel sobre Seguridad Alimentaria para todos". "Los países donantes tienen que aportar más, pero además, la ayuda tiene que centrarse en producir más y mejor; evitar que la producción de los países pobres se centre en monocultivos dedicados a la exportación que generan divisas pero no dan de comer a la población", añade Rodríguez.
Organizaciones multilaterales como la ONU o el Banco Mundial, que durante años optaron por otras vías para erradicar la pobreza, insisten ahora en que hay que volver a invertir en agricultura, porque, explican, es un sector que resulta hasta cuatro veces más efectivo en generación de ingresos para los más empobrecidos que cualquier otro. "La agricultura por sí sola no bastará para reducir de forma masiva la pobreza, pero ha demostrado ser especialmente eficiente a la hora de abordar la tarea", reza el informe sobre desarrollo mundial de 2008 publicado por el Banco Mundial, dedicado a la agricultura. Hacía 25 años que el Banco Mundial no centraba su informe en esta cuestión. "Es hora de volver a colocar este sector en el centro del programa de desarrollo", dice el documento.
Gonzalo Fanjul, experto en temas de cooperación y en la actualidad investigador en la Kennedy School de Harvard explica que en los noventa la cooperación dejó de apoyar a la agricultura "porque, por un lado, existía la sensación de que el dinero que se había invertido en el sector rural no había servido de mucho y por otro, porque en ese momento aparecieron las grandes empresas de semillas, fertilizantes y comercialización y se pensó que ellos iban a ser capaces de solucionar el problema".
Pero también, entonces y ahora, el cambio obedece a mutaciones ideológicas. "Eran los tiempos del consenso de Washington [el que dictó a principios de los noventa una serie de recetas para poner liberalizar los mercados en los países en desarrollo], en los que se confiaba en los agentes privados y se creía que el Estado no debía inmiscuirse en temas como la agricultura". Hoy, el propio Banco Mundial da por muerto el consenso de Washington y economistas como el Nobel Paul Krugman abogan por un papel más decidido de los agentes estatales. Existe el consenso de que por un lado, no existen recetas únicas aplicables a todos los países pobres y que por otro se trata de llegar a un punto medio entre el estatalismo de los setenta y el laissez-faire de los noventa.
"Hace falta la mano visible del Estado", dice el informe de desarrollo del Banco Mundial. "El Estado deberá contar con mayor capacidad para coordinar los diversos sectores y formar asociaciones con actores privados y de la sociedad civil", añade.
Pero a pesar de que Gobiernos y los agentes del mundo de la cooperación internacional hayan llegado a la conclusión de la necesidad de fomentar la producción agrícola en aras de garantizar la seguridad alimentaria de los más pobres y sobre el papel que debe jugar el Estado y la ayuda internacional, el camino para llegar a este fin se encuentra repleto de obstáculos. En primer lugar, porque la crisis financiera provocada por el fiasco de las hipotecas basura en Estados Unidos ha hecho que muchos Gobiernos en los países del hemisferio norte opten por inyectar ingentes cantidades de dinero público en el mercado para evitar la debacle. Y temen los expertos en cooperación que los países en desarrollo no sólo vayan a ser los más afectados por la crisis debido a su vulnerabilidad, sino que además vean reducida la ayuda que una comunidad internacional sumida en una crisis económica les envía. Las aportaciones advierten también, tenderán a centrarse en la provisión directa de alimentos ante lo urgente de la situación y las inversiones que generen crecimiento deberán de nuevo esperar.
"Nos encontramos en una situación muy peligrosa en la que ya se aprecian signos de una nueva crisis alimentaria, pero aún así, la crisis financiera puede hacer que algunos de los compromisos que se alcancen en Madrid acaben por no cumplirse", advierte Joachim Von Braum, director del International Food Policy Research Institute con sede en Washington y que participará en la reunión de alto nivel de esta semana.
Y considera Von Braum que uno de los asuntos que deben ponerse sobre la mesa en Madrid son las políticas comerciales, "porque no es posible garantizar la seguridad alimentaria sin un comercio justo". La crisis del precio de los alimentos hizo que muchos países en desarrollo cerraran sus mercados por miedo al desabastecimiento de su población. "Dejaron de importar, pero también ocurrió que los países pobres vieron hundida su producción", añade.
También señala la importancia de revisar las políticas comerciales Rames Sharma, economista del departamento de Comercio y Mercados de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que cuenta que uno de los problemas es que muchos países en desarrollo han pasado en los últimos 20 años de ser exportadores de productos agrícolas a importar toneladas de comida sujetas a la volatilidad de los mercados. Los países pobres importan más porque la población crece y porque surgen nuevos hábitos alimenticios. Pero también "porque durante los setenta y los ochenta los países ricos subsidiaron masivamente su producción agrícola y los mercados internacionales se llenaron de comida barata". Muchos países en desarrollo se entregaron a la importación porque resultaba más barato comprar fuera que producir en casa. "Los Gobiernos [de los países pobres] dejaron de proporcionar semillas y fertilizantes al tiempo que la comunidad internacional dejó de enviar dinero para proyectos agrícolas y el campo se secó. Ahora todo el mundo habla de invertir en agricultura, de hacer lo que había que haber hecho hace 30 años".
La secretaria de Estado española reconoce que durante años, la Unión Europea ha volcado sus excedentes agrarios en los países en desarrollo, desincentivando la producción local. Pero asegura que "la UE ha ido abandonado poco a poco esas políticas. Sin embargo, otros países como Estados Unidos no lo han hecho y hoy una explotación agraria estadounidense recibe un 50% más de ayudas que las europeas". Por eso, termina, "hace falta un compromiso global y eso es lo que intentaremos en Madrid, crear una alianza global contra el hambre en la que participen todos los Estados, además del sector privado y la sociedad civil".

jueves, 29 de enero de 2009

El cómic como medio educativo

REE apuesta por el cómic como medio educativo: "Los Super-eléctricos y la nube misteriosa" se puede descargar aquí y cuenta con guión de Lorenzo Gómez y dibujo de Pablo Velarde. Por su parte ell Consejo General de la Abogacía Española ha editado el tebeo "¿Un mundo feliz?" con guión de Lorenzo F.Díaz y dibujos de Ricardo Machuca.

Red Eléctrica de España, premio a la Memoria de Sostenibilidad

Red Eléctrica de España ha ganado la séptima edición del Premio Memorias de Sostenibilidad de Empresas Españolas, concedido por el Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España (ICJCE) y la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA).
La principal virtud de la memoria de REE es la claridad, puntal de la RSC junto con la transparencia y los principios. La memoria incluye objetivos de sostenibilidad, autoevaluación de su cumplimiento y clasifica de forma detallada los grupos de interés por categoría, segmento y prioridad. Con este premio REE opta a los European Sustainability Reporting Awards (ESRA).
El jurado del Premio ha estado formado por el presidente del ICJCE, Rafael Cámara; el presidente de AECA, Leandro Cañibano; el presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), José Ramón González; la directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, María Jesús Rodríguez; el director de Informes Financieros y Contables de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Paulino García; el director de Ser Responsable, Pablo Blázquez; el presidente de la Comisión de Responsabilidad Social Corporativa de AECA, Pedro Rivero; el presidente de la Comisión Internacional del ICJCE, José María Bové; y el profesor de la Universidad de Zaragoza, José Mariano Moneva, que actuó como secretario del Premio.
Alcance del Informe de responsabilidad corporativa. REE ha seguido las del Global Reporting Initiative (GRI) y los principios de la norma "AccountAbility 1000" (AA1000).

lunes, 26 de enero de 2009

La ISR cae un 24% en España

El patrimonio de las 32 IIC-SR españolas cayó un 24,3% en 2008 según un informe de Santander Asset Management pasando de 1.164,970 millones de euros gestionado de 31-12-07 a los 883,044 millones euros un año después. La totalidad de los fondos españoles cayó el 29,21% el pasado año, por lo que la inversión socialmente responsable ha tenido un comportamiento ligeramente mejor al descender un 24,3%.
Sólo 4 fondos incrementaron su patrimonio: "AC Responsable 30" de Ahorro Corporación, "BBVA Codespa Microfinanzas" de BBVA; el "BNP Paribas Fondo Solidario" de BNP; y el "FonCaixa Cooperación Socialmente Responsable" de la Caixa.
Por entidades financieras BBVA gestionó 717 millones de euros, Santander 90, la Caixa 13, ...
En 2008 crearon dos nuevos fondos socialmente responsables el "Privado Inversión Socialmente Responsable, F1" (Intedin) y "Fonpensiones Etic I Solidari, F1" (Caixa Penedes);
El fondo con mayor patrimonio gestionado es el "BBVA Extra 5 II Garantizado" (628 millones de euros).

viernes, 23 de enero de 2009

¿Para qué sirven los códigos deontológicos?

Los economistas, al igual que otras profesiones, contamos con un código deontológico, no solo con afán de vigilar la práctica ética del ejercicio profesional sino en algunos casos con el objetivo de reforzar su reconocimiento social y económico. Bajo esta premisa, Xabier Etxeberría Mauleón, Catedrático de Etica y Director del Aula de Etica de la Universidad de Deusto impartirá la charla "¿Para qué sirven los códigos deontológicos?"el próximo 3 de febrero de 2009 a las 19.30 en el Centro Pignatelli. Pº de la Constitución, 6 de Zaragoza. La ponencia pretende hacer reflexionar sobre la utilidad de los códigos deontológicos de las profesiones: ¿Cuál es su origen? ¿Qué los inspira? ¿Para qué sirven exactamente? ¿Qué intereses defienden? ¿Qué aportan a la profesión? ¿Y a la sociedad? ¿Qué relación existe entre ética profesional y código deontológico?

¿1 euro ó 100 céntimos?

¿Qué pesa más, un kilo de plomo o uno de paja? Je, je, ¡exactamente lo mismo!
Pero ... ¿qué vale más, un euro o cien céntimos? Pues no es lo mismo. La gente presta más atención al tamaño de los números que al valor económico real de las cantidades.
“En algunos casos el dinero actúa simplemente como un resultado, gana el número mayor sin tener en cuenta el valor económico real”, explica John Opfer, profesor asistente de Psicología en la Ohio State University y co-autor junto a la graduada Ellen Furlong del estudio que aparece en el número de enero de la publicación Psychological Science.
El conocido dilema del prisionero, presente en la teoría de juegos, sirvió como base para el estudio, que fue realizado teniendo en cuenta al dólar como moneda.
Distribuidos en parejas, los participantes debían decidir por separado si querían cooperar con su compañero o actuar individualmente a cambio de una recompensa económica. Si colaboraban los dos recibían cada uno tres dólares. Si uno decidía ir por libre se hacía con cinco dólares y el otro no se llevaba nada. En caso de que los dos rechazaran ayudarse sólo se llevaban un dólar por cabeza. El objetivo de este juego era saber en qué ocasiones cooperamos con los demás. Las investigaciones previas habían demostrado que las personas se ayudan más si las cantidades en juego son altas. Como es obvio, el interés por cooperar era mayor si se ofrecían 300 dólares en vez de tres, pero los investigadores querían ir más allá. ¿Qué es lo que condiciona las decisiones, el valor económico o simplemente el del número?. Para ello desarrollaron un segundo dilema del prisionero. En esta ocasión a la mitad de los participantes la recompensa se les ofrecía en centavos (300) y a la otra mitad, en dólares (tres). El resultado fue que los que se jugaban 300 centavos colaboraban más que los de los tres dólares a pesar de que el valor económico es el mismo. Aun en este punto la investigación no estaba concluida. Había que averiguar si los resultados del primer estudio no eran fruto de una preferencia por los dólares o los centavos en vez de por las recompensas con cifras más elevadas, así que volvieron a probar y se encontraron con que los niveles de cooperación eran similares entre los que participaban por 300 dólares y los que lo hacían por 300 centavos. “Esto demuestra que el efecto del dólar o del centavo es mínimo cuando se decide cooperar. Lo único que importa es si te estás jugando por un ‘3’ o por un ‘300’”, explica el autor. “El incentivo para cooperar no es en realidad económica, es una confusión por los números”, remata. ¿Qué quiere decir esto? El impacto de los grandes números en la sociedad es palpable. “Las diferencias entre los números grandes no parecen importarnos tanto como las diferencias entre los pequeños”, agrega Opfster. Por eso aunque entre 103 y 105 dólares hay la misma diferencia que entre tres y cinco, le damos más importancia a esta última. El autor cita como ejemplo que los partidos políticos o las grandes corporaciones desean colaborar en el plan de rescate de la industria financiera de EEUU de 700 millones de dólares, mientras que con el de relanzamiento de la industria automovilística, de 15, ha habido menos cooperación.
Fuente: El Confidencial

Mesa redonda en Económicas: "Crisis Económica o Financiera".

La Facultad de Económicas de Zaragoza ha organizado esta mañana la Mesa Redonda: "Crisis Económica o Financiera". El atractivo ha sido la diversidad de ponentes: Alfredo Bachiller (Universidad de Zaragoza), Francisco Bono (IberCaja), Gregorio López Sanz (Universidad de Castilla-La Mancha), Julián Lóriz (UGT), Jesús Morte (CREA) y Marcos Sanso (Universidad de Zaragoza). Ha moderado Alberto Molina (Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Zaragoza). La lástima que sólo haya durado hasta las 14:30 por que tanto el público como los ponentes estaban ansiosos por debatir sus diferentes puntos de vista. Curiosamente ninguno de los ponentes ha habldo explícitamente de la RSC que, bajo mi perspectiva, es la única vía para salir de esta crisis: la transparencia. Bachiller paracía a Abadía explicando las subprime usando un símil de econonía real. Bono, Morte y Lóriz, en su papel, defendiendo sus respectivos negocios mientras que López se desmarcaba con su alegato a favor de políticas intervencionistas y una feroz crítica a la economía de libre mercado. (Una pregunta ¿los especuladores son sólo malos cuando venden o también cuando compran?). Especialmente brillante ha estado Marcos Sanso que en 10 minutos de reloj ha esquematizado el verdadero problema de la economía española: la productividad. Magistral en su afirmación de que la "información asimétrica" ha dado lugar a la "desinformación general". Recuerdo con verdadero cariño sus clases en la Facultad cuando yo era alumno y sus explicaciones macroeconómicas para las formaciones de las burbujas.

Iberdrola suministrará energía verde a OKI para su planta de Escocia

Leo en Economía de Hoy que la filial escocesa de Iberdrola, Scottish Power, ha firmado un acuerdo con OKI para el suministro de energía renovable a la planta que el fabricante de soluciones de impresión posee en Cumbernauld (Escocia), informó OKI en una nota. Con este acuerdo OKI, que recibirá 3,6 kilowatios de energía verde al año, pretende reducir en un 85% el uso de energías no renovables en el Reino Unido, además de contribuir a la reducción de las emisiones de CO2. En este sentido, el presidente y consejero delegado de OKI Data Corporation, Harushige Sugimoto, afirmó que, como parte del acuerdo, la compañía se plantea reducir las emisiones de CO2 en todas sus actividades en un 6% hasta 2012. Schottish Power, productor de energía procedente del uso de turbinas de viento en Reino Unido, es el suministrador de electricidad de OKI en Escocia. Por esta razón, el nuevo acuerdo, enmarcado dentro de la iniciativa escocesa "Green Power Program", refuerza los lazos de colaboración de ambas compañías. Con el proyecto, OKI espera mantener bajo control los costes generados por el uso de la energía verde, eliminando el cobro de los impuestos procedentes del cambio climático, del uso de la energía industrial, del comercio y del sector público.La filial británica de OKI Printing Solutions es la empresa responsable de la configuración de todas las impresoras y faxes del grupo, así como de la fabricación de consumibles (tóners y cintas) para el mercado EMEA.